La cifra que todas quieren saber, sin rodeos. Te cuento las partidas reales y los rangos de precio que te ayudarán a tomar decisiones sin quedarte sin aliento cuando llegue la factura final.
La cifra real: cuánto cuesta una boda de media en España
Vamos directas al grano. Una boda en España cuesta de media unos 24.000 euros, sin contar la luna de miel ni el anillo de compromiso. Esta cifra incluye todo lo que necesitas para celebrar el día: banquete, vestidos, fotografía, flores, música y todos esos extras que suman más de lo que imaginas.
El número medio de invitados ronda los 116 personas. El coste por invitado varía bastante según la comunidad autónoma donde te cases: desde 134 euros en Murcia hasta 267 euros en Asturias. Cataluña y Madrid se sitúan en torno a los 207 euros por cabeza.
Lo curioso es que la mayoría de parejas consiguen ajustarse bastante al presupuesto inicial. No es magia, es planificación. Y saber exactamente dónde va cada euro te da un control que reduce el estrés de forma brutal.
El banquete: la partida que se lleva más de la mitad de tu presupuesto
Aquí es donde se va la mayor parte del dinero, sin discusión. El banquete supone entre 13.000 y 14.000 euros de media, lo que representa más de la mitad del coste total de la boda. Esta cifra incluye el aperitivo, el menú completo y la barra libre en la mayoría de los casos.
El precio por cubierto oscila enormemente según lo que elijas. Un menú tipo cóctel básico puede salir por unos 90 euros por persona, mientras que un menú de autor con todos los extras puede llegar a los 300 euros. La media se sitúa entre 120 y 150 euros por comensal.
La barra libre es otro capítulo aparte. Dependiendo de las horas que la contrates y la calidad de las bebidas, añade entre 30 y 80 euros más por persona. Algunos lugares la incluyen en el precio del cubierto, otros la cobran aparte. Pregunta siempre qué incluye exactamente el presupuesto.
Si eliges una finca exclusiva o un espacio singular, el alquiler del lugar puede dispararse hasta los 7.000 euros o más. Los salones de banquetes estándar suelen rondar los 500 euros. Muchos sitios incluyen el mobiliario en el precio, pero si tienes que alquilarlo por separado, cuenta con unos 2.000 euros adicionales.
Looks de boda: cuánto cuestan el vestido, el traje y el styling
El vestido de novia tiene fama de caro, y no es del todo infundada. La media se sitúa en 2.150 euros para modelos prêt-à-porter. Pero la horquilla es amplísima: puedes encontrar vestidos preciosos desde 500 euros hasta creaciones de alta costura que superan los 5.000 euros sin pestañear.
El traje del novio es más moderado. De media, unos 1.020 euros, aunque también hay opciones para todos los bolsillos. Desde trajes low cost por 150 euros hasta piezas a medida de marcas de lujo que rondan los 2.500 euros o más. Todo depende del tipo de traje que elijas: un traje clásico, un esmoquin, una levita o un chaqué no cuestan lo mismo.
Peluquería y maquillaje para la novia suelen salir por unos 250 euros de media, pruebas incluidas. Este precio puede subir si contratas el servicio a domicilio o si el estilista es muy conocido. El novio normalmente gasta bastante menos en este apartado.
¿Una opción que pocas consideran al principio? Alquilar en lugar de comprar. Tanto el vestido como el traje se pueden alquilar, y el ahorro es considerable. Si no te importa no estrenar, puedes llevarte un diseño espectacular por una fracción del precio.
Fotografía y vídeo: el recuerdo que quedará para siempre
Contratar a un fotógrafo profesional cuesta de media unos 1.500 euros. Pero como en todo, el precio varía según el paquete que elijas: horas de cobertura, número de fotógrafos, álbum físico incluido o no, entrega de archivos en alta resolución, retoque de las fotos.
El vídeo de boda ronda los 1.200 euros de media. Algunos proveedores ofrecen paquetes combinados de foto y vídeo que pueden resultar más económicos que contratar ambos servicios por separado. Otros incluyen extras como drones, videoclips tipo película o entregas express.
Aquí mi consejo real: no escatimes en este apartado si es importante para ti. Las fotos y el vídeo son lo único tangible que te quedará de ese día. Los recuerdos se desdibujan, pero las imágenes permanecen.
Las partidas secundarias que también cuentan
Aunque no se llevan la mayor parte del presupuesto, estas partidas suman más de lo que crees. Aquí van las cifras medias:
Flores y decoración: 950 euros. Esto incluye tu ramo de novia, los centros de mesa, la decoración del altar y los prendidos para el novio y el padrino. El precio puede variar muchísimo según el tipo de flores que elijas (locales o importadas) y la cantidad que necesites.
Alianzas y joyería: 660 euros de media. Las alianzas pueden ir desde 50 euros las más sencillas hasta más de 1.000 euros las piezas exclusivas. Si añades otros complementos como pendientes, pulseras o collares para la novia, la cifra sube.
Detalles para los invitados: 275 euros. Desde pequeñas bolsitas hechas a mano por 2 euros hasta dulces personalizados por 10 euros cada uno. Todo depende de cuántos invitados tengas y de lo elaborado que quieras que sea el detalle.
Invitaciones y papelería: 350 euros de media. Esto cubre las invitaciones, los save the date, los misales de ceremonia, las minutas de mesa y las tarjetas de agradecimiento. Una impresión online básica puede costar 0,50 euros por invitación, mientras que un diseño personalizado con papel de alta calidad puede llegar a los 10 euros.
Coches y transporte: el coche nupcial suele rondar los 385 euros. Si necesitas alquilar un autobús para los invitados, añade unos 650 euros más. Algunos lugares remotos hacen casi imprescindible este gasto.
Animación y música: 400 euros de media. Un DJ para 2 o 3 horas con equipo básico puede salir por 300 euros. Si quieres servicio durante toda la boda, equipo de luces y sonido profesional, la cifra sube hasta los 1.000 euros o más.
Dónde puedes recortar sin que se note
Aquí es donde de verdad puedes marcar la diferencia en tu presupuesto. No se trata de tener una boda cutre, sino de ser lista con tus prioridades.
La lista de invitados es tu mejor aliada. Cada 10 invitados que elimines te ahorran aproximadamente 1.000 euros. Sé honesta: ¿de verdad necesitas invitar a esa prima lejana que hace tres años que no ves? Menos invitados también significa menos estrés, menos complicaciones y una celebración más íntima.
Cásate fuera de temporada alta. De mayo a octubre los precios se disparan. Una boda en noviembre, febrero o marzo puede costarte hasta un 30% menos en el mismo lugar. Y no, no hace falta que llueva. He visto bodas de invierno preciosas con luz natural increíble.
Alquila en lugar de comprar todo lo que puedas. El vestido que solo te pondrás una vez, la decoración que acabará en el trastero, incluso algunos complementos. El ahorro es brutal y el resultado, idéntico.
Las bodas entre semana son mucho más baratas. Un viernes puede reducir el presupuesto considerablemente. Sí, algunos invitados tendrán que pedir el día libre, pero los que de verdad quieren estar ahí, estarán.
Amigos con talento pueden ayudarte en algunas áreas. Si tienes una amiga que canta como los ángeles o un primo que es un crack con la música, aprovéchalo. Pero ojo: solo para cosas secundarias. No le pidas a tu cuñado aficionado a la fotografía que cubra la boda entera. Eso sí que se nota.
Prescinde de lo que no es esencial. Wedding planner, photocall, fuegos artificiales, candy bar, decoraciones excesivas. Haz una lista de lo que realmente necesitas versus lo que sería bonito tener. Te sorprenderá cuánto puedes eliminar sin que nadie lo eche de menos.
Errores que disparan el presupuesto
Estos son los fallos más comunes que he visto una y otra vez, y que hacen que las parejas acaben gastando el doble de lo previsto.
No definir prioridades desde el principio. Si para ti la fotografía es sagrada pero la decoración floral te da igual, invierte en consecuencia. No gastes la misma cantidad en todo.
Añadir invitados de compromiso. Esa gente que invitas porque sientes que debes hacerlo pero que en realidad no te importa si viene o no. Cada uno de esos invitados te cuesta entre 130 y 270 euros. Haz números.
Elegir proveedores sin comparar precios. El primero que ves no siempre es el mejor. Pide al menos tres presupuestos para cada partida importante y compara qué incluye cada uno.
No leer la letra pequeña de los contratos. Los extras, los suplementos, las horas adicionales, el IVA que a veces no está incluido. Todo eso suma. Lee cada contrato con atención antes de firmar.
Dejarte llevar por las emociones en las decisiones. Cuando estás en plena vorágine de preparativos, es fácil decir que sí a todo. Tómate siempre 24 horas antes de confirmar cualquier gasto importante.
Lo que nadie te cuenta hasta que es tarde
Una cosa más que deberías saber: el presupuesto inicial casi siempre es optimista. La mayoría de parejas acaban gastando entre un 10 y un 20% más de lo que habían planeado. No porque sean despilfarradoras, sino porque surgen costes inesperados.
La solución no es tener miedo a pasarte, sino incluir un colchón de seguridad desde el principio. Si tu presupuesto real es de 20.000 euros, planifica como si tuvieras 18.000. Así, cuando surjan esos gastos extra que nadie te había advertido, no entrarás en pánico.
Y sobre todo, recuerda esto: una boda de 15.000 euros puede ser tan bonita, emotiva y memorable como una de 40.000. La diferencia no está en cuánto gastas, sino en cómo lo gastas. En si has invertido en lo que de verdad importa para vosotros, no en lo que se supone que debe tener toda boda.
Ahora ya sabes dónde va cada euro. Decide qué es innegociable para ti y dónde puedes ser flexible. Tu boda, tu presupuesto, tus reglas.
