Sí, la ortiga es buena para el cabello. Y no, no es solo un remedio de abuela sin fundamento. Esta planta que todos hemos evitado en el campo por sus pelos urticantes resulta ser una aliada potente para frenar la caída, regular el exceso de grasa y devolver fuerza a un cabello debilitado. Si buscas una solución natural que funcione de verdad, la ortiga merece un hueco en tu rutina capilar. Te cuento por qué y, sobre todo, cómo usarla sin complicarte la vida.
Por qué la ortiga funciona de verdad (y no es un mito de abuela)
La ortiga (Urtica dioica) no actúa por magia. Su efectividad viene de su composición nutricional, cargada de todo lo que tu cabello necesita para estar sano.
Contiene vitaminas A, C, K y del grupo B (como la B5 o ácido pantoténico), que nutren el cuero cabelludo y favorecen la regeneración celular. También aporta minerales esenciales: hierro, sílice, azufre, zinc, potasio y manganeso. El sílice y el azufre, por ejemplo, fortalecen la fibra capilar desde dentro. El hierro mejora la oxigenación del bulbo piloso. El zinc regula la producción de sebo.
Además, la ortiga tiene flavonoides y compuestos antioxidantes que protegen los folículos del daño causado por radicales libres y estimulan la microcirculación sanguínea en el cuero cabelludo. Más riego sanguíneo significa más nutrientes llegando a la raíz. Y más nutrientes se traducen en un cabello que crece más fuerte y cae menos.
Incluso hay estudios que respaldan su eficacia. Uno publicado en el Journal of Ethnopharmacology demostró que los extractos de ortiga mejoran la salud del cuero cabelludo y reducen la inflamación, factor clave en la caída del cabello. Otros ensayos sugieren que la ortiga puede inhibir la enzima 5-alfa reductasa, relacionada con la alopecia androgenética (la caída hormonal). No es ciencia ficción. Es fitoterapia con base real.
Los 4 beneficios reales de la ortiga en tu cabello
1. Frena la caída del cabello
Este es el beneficio estrella. La ortiga estimula la circulación sanguínea en el cuero cabelludo, lo que favorece que los folículos reciban más oxígeno y nutrientes. Al mismo tiempo, puede ayudar a inhibir la acción de la enzima responsable de la caída androgenética (la que afecta tanto a hombres como a mujeres por causas hormonales). No recupera zonas calvas, pero sí puede frenar una caída progresiva y mejorar la densidad capilar en casos moderados.
2. Regula el exceso de grasa
Si tu problema son las raíces grasas que obligan a lavar el pelo cada dos días, la ortiga es tu planta. Sus propiedades astringentes regulan la producción de sebo sin resecar. Equilibra el pH del cuero cabelludo y ayuda a mantenerlo limpio durante más tiempo. Ideal para cabello graso o mixto (raíces grasas, puntas secas).
3. Combate la caspa
Gracias a sus propiedades antisépticas y antioxidantes, la ortiga actúa como un tónico natural que calma el cuero cabelludo irritado y reduce la descamación. Si tu caspa está relacionada con exceso de grasa o inflamación leve, la ortiga puede ser muy efectiva. Eso sí, si tienes dermatitis seborreica severa, consulta con un dermatólogo antes.
4. Fortalece la fibra capilar y aporta brillo
Los minerales de la ortiga (sobre todo el sílice y el azufre) refuerzan la estructura del cabello, haciéndolo más resistente a la rotura. El resultado visible: más cuerpo, menos puntas abiertas, más brillo natural. Usuarios habituales de tratamientos con ortiga reportan cabellos más gruesos y brillantes tras varias semanas de uso continuo.
Cómo usar la ortiga en tu rutina capilar (métodos prácticos)
Aquí viene lo importante: cómo incorporar la ortiga sin que se convierta en un engorro. Hay varias formas de usarla, desde las más caseras hasta las más cómodas. Elige la que mejor se adapte a tu estilo de vida.
Infusión de ortiga como enjuague final
Es el método más económico y sencillo. Necesitas ortiga seca (la encuentras en herbolarios, tiendas ecológicas o farmacias). Evita la ortiga fresca si no sabes manipularla, porque pica.
Cómo prepararla:
Hierve un litro de agua. Cuando rompa a hervir, añade entre 50 y 100 gramos de ortiga seca (unas 4 a 6 cucharadas soperas). Baja el fuego y deja que hierva suavemente durante 10 minutos. Apaga, tapa y deja reposar otros 10 a 15 minutos. Cuela y deja enfriar hasta que esté tibia o a temperatura ambiente.
Cómo aplicarla:
Después de lavar tu cabello con tu champú habitual, vierte la infusión por todo el cuero cabelludo y el largo. Masajea suavemente las raíces durante un par de minutos para que penetre bien. No aclares. Deja que se seque de forma natural o seca como de costumbre.
Frecuencia:
Entre 2 y 3 veces por semana. Si tienes el cabello muy graso, puedes usarla incluso en cada lavado. Para cabello seco, alterna con tratamientos hidratantes.
Ventajas:
Barato, natural, fácil de hacer. Resultados visibles en 3 a 4 semanas (menos caída, más brillo).
Champú con extracto de ortiga
Si no tienes ganas de preparar infusiones, busca un champú que incluya extracto de ortiga entre los primeros cinco ingredientes de la lista INCI. Eso te asegura que lleva una concentración suficiente para que sea efectivo.
Evita champús con sulfatos agresivos (SLS o SLES) que anulen los beneficios de la ortiga resecando el cuero cabelludo. Opta por fórmulas suaves, mejor si son champús sólidos artesanales o marcas de cosmética natural que combinan la ortiga con otros ingredientes beneficiosos como romero, cola de caballo o aceite de ricino.
Cómo usarlo:
Como cualquier champú, pero masajeando bien el cuero cabelludo para que los activos penetren. Deja actuar un minuto antes de aclarar.
Ventajas:
Comodidad total. Perfecto para rutinas ajetreadas. No requiere preparación previa.
Aceite de ortiga para masaje capilar
El aceite de ortiga es más concentrado y funciona genial para tratamientos intensivos, sobre todo si sufres caída severa o tienes el cabello muy seco y frágil.
Puedes comprarlo ya preparado (aceite macerado de ortiga) o hacerlo tú misma macerando hojas secas de ortiga en aceite de oliva, almendras o jojoba durante dos semanas en un tarro de cristal. Filtra antes de usar.
Cómo aplicarlo:
Aplica el aceite directamente en el cuero cabelludo, sección por sección. Masajea con las yemas de los dedos durante 5 a 10 minutos, con movimientos circulares suaves. Deja actuar mínimo 1 hora, aunque lo ideal es dejarlo toda la noche (protege la almohada con una toalla). Lava el cabello a la mañana siguiente con tu champú habitual.
Frecuencia:
Una o dos veces por semana.
Advertencia:
No es recomendable para cabello muy graso, porque puede sobrecargar las raíces. En ese caso, mejor apuesta por la infusión o el champú.
Loción tónica de ortiga (sin aclarado)
Es una versión más práctica que la infusión. Se trata de preparar una decocción concentrada de ortiga y guardarla en un pulverizador.
Cómo prepararla:
Sigue el mismo proceso que con la infusión, pero usando menos agua (medio litro) para que quede más concentrada. Guárdala en la nevera en un bote con pulverizador. Dura entre 5 y 7 días.
Cómo aplicarla:
Sobre el cabello limpio y seco o ligeramente húmedo, pulveriza directamente en las raíces. Masajea con las yemas de los dedos para que penetre. No aclares.
Frecuencia:
Puedes usarla a diario o 3 veces por semana.
Ventajas:
Muy cómoda para usar entre lavados. Ideal si buscas resultados rápidos en caída o falta de volumen.
Para qué tipo de cabello funciona mejor la ortiga
La ortiga es muy versátil, pero no todos los cabellos la necesitan igual ni deben usarla de la misma forma.
Cabello graso:
Aquí la ortiga brilla. Sus propiedades astringentes y seborreguladoras funcionan a la perfección. Puedes usarla sola, sin miedo a que te reseque. Enjuagues, champús, lociones… todo vale. Verás resultados rápido: menos grasa, más tiempo entre lavados.
Cabello seco:
La ortiga también te ayuda, pero no la uses sola. Combínala con ingredientes hidratantes como aceite de coco, aloe vera o glicerina vegetal. Por ejemplo, si usas la infusión, añádele una cucharada de aloe vera. Si prefieres el aceite, usa base de jojoba o almendras dulces, que son más nutritivas. Así fortaleces sin resecar.
Cabello teñido:
Puedes usar ortiga sin problema, pero elige fórmulas suaves. Los enjuagues caseros pueden aclarar ligeramente los tonos oscuros si abusas, así que úsalos con moderación (una o dos veces por semana máximo). Los champús con extracto de ortiga suelen ser seguros.
Caída hormonal o alopecia severa:
La ortiga puede ayudar como tratamiento complementario, pero no sustituye la consulta con un dermatólogo ni tratamientos médicos específicos. Si tu caída es muy intensa, úsala junto con el tratamiento que te hayan prescrito, no como única solución.
Cuándo esperar resultados (y qué no esperar)
Seamos realistas. La ortiga no es milagrosa. No te va a crecer el pelo 10 centímetros en un mes ni va a rellenar zonas con alopecia avanzada. Pero sí funciona si sabes qué esperar.
Resultados que sí puedes ver:
Con uso regular (al menos 3 veces por semana durante 4 a 6 semanas), notarás menos caída en el cepillo y en la ducha. El cabello se ve más brillante, con más cuerpo. Las raíces grasas tardan más en engrasarse. Si tienes caspa leve, mejora notablemente.
Resultados que no verás:
No esperes que te salga pelo nuevo en zonas completamente calvas. No recupera folículos muertos. Tampoco actúa como un tratamiento anticaída agresivo tipo minoxidil. La ortiga trabaja en prevención y fortalecimiento, no en regeneración extrema.
La clave está en la constancia. Si la usas una semana y la abandonas, no verás nada. Pero si la incorporas a tu rutina de forma regular, los cambios llegan. Y se notan.
La ortiga funciona. Es accesible, natural y tiene beneficios probados para frenar la caída, regular la grasa y fortalecer el cabello. Si buscas un remedio que no te complique la vida, empieza con la infusión como enjuague final dos o tres veces por semana. Si prefieres comodidad, apuesta por un buen champú con extracto de ortiga. Dale tiempo (al menos un mes) y observa. Tu cabello te lo va a agradecer.
