Ese cepillo que usas todos los días acumula más de lo que imaginas: pelo muerto, caspa, restos de productos, polvo y grasa. Limpiar los cepillos del cabello no solo alarga su vida útil, también evita que transfieran toda esa suciedad a tu melena recién lavada. Te explico exactamente qué hacer según el tipo de cepillo que tengas.
Antes de empezar: identifica tu tipo de cepillo
No todos los cepillos se limpian igual. La diferencia principal está en el material:
Cepillos resistentes (plástico, nylon, silicona): puedes sumergirlos en agua sin problema. Son los más comunes y los más fáciles de limpiar.
Cepillos delicados (madera, cerdas naturales de jabalí o caballo): el agua puede deformarlos o estropearlos. Necesitan una técnica diferente.
Identificar tu cepillo ahora te ahorrará disgustos después.
Cómo limpiar cepillos de plástico o nylon
Estos son los más agradecidos. Resisten bien el agua y se limpian rápido.
Paso 1: Quita el pelo acumulado
Usa un peine con mango y pasa la punta entre las cerdas desde la base hacia arriba. El pelo saldrá en mechones enteros. Si no tienes peine de mango, funciona igual un bolígrafo, un palillo chino o unas tijeras pequeñas para cortar las marañas y tirar.
Hazlo sobre una papelera. Te sorprenderá la cantidad de pelo que sale.
Paso 2: Remoja en agua tibia con champú
Llena el lavabo o un recipiente con agua tibia (no caliente) y añade una cucharada de champú. El que uses normalmente vale perfectamente. Sumerge el cepillo con las cerdas hacia abajo y déjalo 15 a 20 minutos.
El champú disuelve los residuos de productos capilares y arrastra la grasa. No necesitas nada más sofisticado.
Paso 3: Frota si hace falta
Si ves residuos pegados en la base de las cerdas (restos de laca, gomina, aceites), coge un cepillo de dientes viejo y frota con suavidad. Insiste en las zonas donde se acumula más suciedad: la base de las cerdas y los espacios entre ellas.
Si el cepillo está muy limpio después del remojo, sáltate este paso.
Paso 4: Aclara y seca bien
Enjuaga con agua tibia hasta que no queden restos de jabón. Sacude el cepillo con energía sobre el lavabo para eliminar el exceso de agua.
Colócalo boca abajo sobre una toalla limpia, con las cerdas hacia abajo. Esto permite que el agua escurra completamente y no se quede acumulada en la base, donde puede crear moho o estropear la goma que sujeta las cerdas.
Deja secar al aire durante varias horas (o toda la noche si el clima es húmedo).
Cómo limpiar cepillos de madera o cerdas naturales
Aquí la clave está en limpiar sin empapar. La madera se hincha con el agua y puede agrietarse. Las cerdas naturales se vuelven quebradizas.
El truco está en limpiar sin sumergir
Pon una pequeña cantidad de champú directamente sobre las cerdas del cepillo seco. Añade muy pocas gotas de agua (literalmente, gotas) y frota con los dedos o con un cepillo de dientes para generar espuma.
Trabaja solo en la zona de las cerdas, evitando mojar la madera o la base tanto como puedas.
Aclara bajo el grifo con un chorro suave de agua tibia, manteniendo el cepillo inclinado para que el agua caiga solo sobre las cerdas y no empape la madera. Hazlo rápido.
Secado: clave para que no se estropee
Seca inmediatamente la zona de madera con una toalla. Luego coloca el cepillo colgado (si puedes) o sobre una toalla con las cerdas hacia abajo, en un lugar con buena circulación de aire.
Nunca lo dejes boca arriba ni lo guardes hasta que esté completamente seco. La humedad atrapada arruina estos cepillos.
Con qué frecuencia limpiar tu cepillo
Depende de tu tipo de cabello y de cuántos productos uses. Esta tabla te lo aclara:
| Situación | Frecuencia de limpieza completa | Quitar pelos |
|---|---|---|
| Pelo graso o usas muchos productos (laca, gomina, aceites) | 1 vez por semana | Después de cada uso |
| Pelo normal, productos ocasionales | Cada 2 semanas | 2-3 veces por semana |
| Pelo seco, pocos o ningún producto | 1 vez al mes | 1 vez por semana |
Quitar los pelos después de cada uso te lleva 30 segundos y hace que la limpieza completa sea mucho más fácil. Vale la pena el hábito.
Productos que realmente funcionan (y los que puedes olvidar)
No necesitas un arsenal de limpiadores especiales. La industria te quiere vender más de lo necesario.
Champú: es todo lo que necesitas para el 99% de los casos. Disuelve grasa, productos capilares y suciedad. Úsalo con confianza.
Bicarbonato de sodio: útil si tienes acumulación muy grasa o usas muchísimos productos. Añade una cucharada al agua con champú y deja actuar 20 minutos. Pero para la mayoría, el champú solo ya funciona.
Vinagre, amoniaco, alcohol, esterilizadores UV: innecesarios. El vinagre puede servir para grasa extrema, pero huele fatal. El amoniaco es agresivo y peligroso si no sabes usarlo. Los esterilizadores UV son un gasto absurdo para un cepillo doméstico.
Simplifícate la vida. Champú y agua. Punto.
Señales de que tu cepillo necesita jubilación
A veces limpiar no es suficiente. Si tu cepillo tiene alguna de estas señales, es hora de cambiarlo:
Cerdas rotas, dobladas o con las puntas desgastadas: ya no cepilla bien y puede dañar tu cabello o cuero cabelludo.
Base agrietada o goma despegada: las cerdas se aflojan y el cepillo pierde efectividad.
Olor persistente incluso después de limpiar a fondo: señal de que hay bacterias u hongos instalados en las zonas que no puedes alcanzar.
Te rasca o irrita el cuero cabelludo: un cepillo en mal estado hace más daño que bien.
Un buen cepillo puede durarte años si lo cuidas bien, pero no es eterno. Cuando llegue el momento, cámbialo sin dramas.
Mantener tu cepillo limpio es uno de esos gestos pequeños que marcan diferencia. Tu cabello lo nota, aunque no seas consciente. Ahora ya sabes exactamente qué hacer y cuándo hacerlo.
