Contratar música en vivo para tu boda puede costarte desde 300€ hasta más de 2.000€, dependiendo del tipo de formación que elijas y la duración del servicio. La media nacional en España ronda los 800€ a 1.200€, aunque las cifras varían bastante según si optas por un solista, un cuarteto o una banda completa.
Si estás empezando a organizar tu boda y necesitas saber cuánto cuesta música en vivo para ajustar tu presupuesto, te cuento los precios reales que se manejan en 2025 y qué puedes esperar de cada opción.
Precios de música en vivo según el tipo de formación
Los precios cambian radicalmente según el número de músicos y el tipo de actuación. Un DJ no cuesta lo mismo que un cuarteto de cuerda, igual que no genera el mismo ambiente ni requiere la misma logística.
DJ profesional: Entre 300€ y 800€
La opción más económica y versátil. Un buen DJ conoce perfectamente el ritmo de una boda, sabe cuándo subir la energía y cuándo bajarla. Ideal para la fiesta nocturna, aunque algunos también ofrecen música para el cóctel. El precio incluye normalmente equipo de sonido, iluminación básica y entre 4 y 5 horas de servicio. Si el DJ tiene nombre o reconocimiento en el sector, el precio puede superar los 1.000€.
Solista: Entre 300€ y 700€
Un cantante, un pianista, un saxofonista o un violinista solo. Perfecto para ceremonias íntimas o para el aperitivo si buscas un ambiente elegante pero discreto. La ventaja es que aporta ese toque especial sin disparar el presupuesto. El precio suele incluir 1 o 2 horas de actuación. Si quieres que el solista toque también en otro momento de la boda (ceremonia + cóctel, por ejemplo), tendrás que negociar un pack.
Dúo musical: Entre 450€ y 900€
Piano y violín, cantante y guitarra, chelo y piano… Las combinaciones son infinitas y el resultado es siempre más completo que un solista. Es una de las opciones más populares para ceremonias y cócteles porque consigue un sonido envolvente sin ser excesivo. Los precios rondan entre 500€ y 700€ para 2 horas de actuación, aunque puede subir si añades más tiempo o servicios.
Trío: Entre 600€ y 1.200€
Violín, chelo y piano suele ser la formación estrella. Aporta una sonoridad elegante y versátil, perfecta para ceremonias religiosas o civiles con cierta solemnidad. También funciona muy bien en cócteles al aire libre. El precio medio está en torno a los 800€ para unas 3 horas, incluyendo ceremonia y aperitivo.
Cuarteto de cuerda: Entre 800€ y 1.500€
La formación clásica por excelencia: dos violines, viola y chelo. Es la opción más sofisticada y recomendada para bodas de gran formato o para novias que quieren un ambiente realmente especial. El repertorio va desde música clásica hasta versiones de temas actuales. El precio suele situarse entre 1.000€ y 1.300€ para ceremonias y cócteles, dependiendo de la trayectoria de los músicos.
Banda completa u orquesta: Desde 1.500€ hasta más de 3.000€
Si quieres que la fiesta sea memorable y que todos tus invitados acaben en la pista de baile, una banda en directo es la mejor inversión. Versiones en directo de éxitos de todas las épocas, interacción con el público, energía real. El precio depende del número de integrantes (desde 4 músicos hasta 10 o más), del caché del grupo y de las horas contratadas. Una banda de 6 músicos para 4 horas suele rondar los 2.000€. Las orquestas tradicionales pueden superar fácilmente los 2.500€.
Qué incluye realmente el precio de la música en vivo
Cuando un músico o grupo te pasa un presupuesto, normalmente incluye lo básico para que puedan actuar sin problemas. Pero conviene que preguntes siempre qué entra exactamente en el precio para evitar sorpresas.
La mayoría de presupuestos incluyen entre 3 y 4 horas de actuación. Esto cubre normalmente la ceremonia, el cóctel o la fiesta, dependiendo de lo que hayas pactado. Si quieres música en vivo durante todo el día, tendrás que negociar horas extras o contratar varias formaciones.
El equipo de sonido básico suele estar incluido: altavoces, micrófonos, mesa de mezclas. Pero si tu boda es al aire libre o en un espacio muy grande, es posible que necesites refuerzo de sonido, y eso se considera un extra.
El desplazamiento también suele estar cubierto si la boda es en la misma provincia o dentro de un radio de 50 a 100 kilómetros. Fuera de esa zona, te cobrarán kilómetros adicionales o incluso gastos de alojamiento si la boda es lejos.
El montaje y desmontaje del equipo está incluido, así como el tiempo de preparación antes de la actuación. Los músicos profesionales suelen llegar con antelación para hacer pruebas de sonido, aunque esto no siempre se especifica en el presupuesto.
Lo que normalmente no está incluido y hay que preguntar: iluminación especial (focos de colores, máquina de humo, bola de discoteca), vídeo resumen de la actuación, repertorio totalmente personalizado con ensayos de temas especiales, o coordinación con otros proveedores.
Factores que hacen variar el presupuesto
Dos bodas con el mismo número de invitados pueden tener presupuestos de música completamente diferentes. Aquí van los factores que más influyen en el precio final.
Temporada alta vs baja
Si te casas en verano (de mayo a septiembre), prepárate para pagar más. Es la temporada con más demanda, los buenos músicos tienen la agenda llena y los precios suben entre un 20% y un 30%. Las bodas de invierno o entre semana suelen tener tarifas más ajustadas. Algunos grupos ofrecen descuentos para bodas en temporada baja.
Ubicación y desplazamiento
Una boda en el centro de Madrid no cuesta lo mismo que una en un cortijo perdido en Andalucía. Si el lugar de celebración está lejos de la base del músico o requiere mucho tiempo de desplazamiento, el precio sube. Además, algunas localizaciones (bodas en la montaña, en la playa, en fincas sin acceso fácil) complican el transporte del equipo y eso también se refleja en el presupuesto.
Duración y número de momentos
Contratar música solo para la ceremonia es una cosa. Contratar para ceremonia, cóctel y fiesta es otra muy distinta. Cada momento adicional suma horas de trabajo, y las horas extras se pagan aparte. La mayoría de grupos te ofrecerán packs combinados (ceremonia + cóctel, por ejemplo) con un precio cerrado más económico que si contratas por separado.
Servicios adicionales
Iluminación profesional, efectos especiales, coreografías, bailarines, cambios de vestuario según la temática de la boda… todo eso es extra. También lo es el repertorio totalmente personalizado si pides que ensayen canciones que no tienen en su lista habitual. Pregunta siempre qué incluye el precio base y qué se considera añadido.
Popularidad y experiencia del artista
Un grupo con años de trayectoria, premios del sector o cientos de bodas a sus espaldas cobrará más que uno que está empezando. La diferencia puede ser de varios cientos de euros, pero también es una garantía de profesionalidad. Los músicos experimentados saben leer el ambiente, adaptarse a imprevistos y gestionar los tiempos de una boda sin que tengas que estar pendiente.
En qué momentos de la boda necesitas música en vivo
No todos los momentos de una boda requieren el mismo tipo de música ni la misma inversión. Si tu presupuesto es ajustado, prioriza los momentos donde la música en vivo marca realmente la diferencia.
Ceremonia
Es el momento más emotivo y también donde la música en vivo tiene más impacto. Una entrada de novia con violín o piano en directo no tiene comparación con una canción grabada. Si solo puedes permitirte música en vivo en un momento, que sea este. Un solista o un dúo son suficientes y la inversión vale absolutamente la pena.
Cóctel o aperitivo
Aquí la música debe acompañar sin protagonizar. Un trío de jazz, un saxofonista o un dúo de guitarra y voz crean un ambiente agradable mientras los invitados charlan y toman algo. No es imprescindible que sea en vivo, pero ayuda mucho a romper el hielo y darle un toque elegante a ese momento de transición.
Banquete
Durante la comida, la música debe quedar en segundo plano. Muchas parejas optan por una playlist cuidadosamente seleccionada o por música ambiental discreta. Reserva la música en vivo para momentos puntuales como la entrada al salón, el corte de tarta o el primer baile.
Fiesta y baile
Aquí es donde realmente se nota la diferencia entre una playlist y una banda en directo. Un buen grupo interactúa con los invitados, lee el ambiente, sube o baja el ritmo según vea la pista. Si quieres que la gente baile hasta las tantas, invierte en música en vivo para este momento. Un DJ profesional también funciona muy bien y es más económico que una banda.
El truco está en combinar. Muchas parejas contratan música en vivo para la ceremonia y el cóctel (un dúo o trío) y luego un DJ para la fiesta. Es un equilibrio perfecto entre presupuesto y experiencia.
La música marca la diferencia
Al final, la música es lo que tus invitados recordarán cuando piensen en tu boda. Nadie se acuerda del centro de mesa, pero todo el mundo recuerda si se lo pasó bien bailando o si la ceremonia les emocionó.
Ajusta el presupuesto a lo que realmente importa para vosotros. Si sois de los que disfrutan bailando, invierte en una buena banda para la fiesta. Si lo vuestro es la elegancia y la emoción, prioriza la ceremonia. Y si el presupuesto no da para música en vivo en todos los momentos, elige uno o dos y hazlo bien.
La música en vivo no es un capricho, es una inversión en que vuestro día sea exactamente como lo habéis soñado.
